jueves, 29 de abril de 2010

Paranoia, no me lo tomeis en cuenta.


Esta basura no necesita de etiqueta Photoshopera.
Eso si, oid esto mientras lo leeis.
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Últimamente ando pensando. Viendo una y otra vez los mismos anuncios, las mismas fotos en las marquesinas de los autobuses. Viendo a la misma gente correr para coger un autobús o a mi madre hablar por el móvil con gente que creo conocer. Ese es Luis últimamente. Es alguien cuya vida se esta volviendo monótona con la llegada del verano. Cuyas frases se acortan y mueren siempre después del punto, nunca llegan mas allá del punto. ¡Es verdad!, te levantas, vas andando por casa descalzo, notando el parqué bajo tus pies, buscando la cocina, concretamente la nevera, estante numero dos, zumo de piña, ¿Y luego que? ¿Vuelves a la cama? ¿Te replanteas por que te levantaste? ¡No! Te gusta levantarte por la mañana, te gusta oír una y otra vez la misma Banda Sonora, te gusta ver a la misma gente cada mañana, te gusta saber que anuncio hay en la marquesina mas próxima a tu casa y te gusta, mucho mas, saber que hay zumo de piña en la nevera.
Luis es alguien que corre en sueños, que baila en sueños, que hace todo lo que fuera de la cama le daría vergüenza o le produciría dolor hacer. Es alguien que va con la ropa que no encuentra en las tiendas. ¡Que imagina como será su pared! Que imagina un verano sin sol, con mucho aire y piscinas cerradas y suelos llenos de cáscara de pipa. ¿Y que es lo que siempre ocurre? La vida. La vida obliga a las personas como Luis a levantarse de la cama, a los barrenderos a recoger las cáscaras en busca de un sueldo y el cambio climático obliga el sol a dar el tostón todo el día. Vivimos en un mundo de obligaciones donde no existen las paredes blancas, con miles de marcos negros y fotos insustanciales dentro. Un mundo de post-its invade la vida de Luis, un mundo cuya ropa es la que te obligan a llevar, cuya Banda Sonora cambia con el estado de humor, donde, como clama día tras día Meredith en su monologo, nada se queda como esta mucho tiempo.

¿Pero que es esto? ¿Donde quedaron las Mug gigantes llenas de Cola-Cao, creadoras de esos momentos geniales en los que no piensas en nada?, en esos momentos en lo que lo único que importa es saber como cojones ha llegado ese grumo de cacao ahí y lo que estas disfrutando con su visita a tu boca. ¡No quiero post-its! ¡Quiero un iPod nuevo! Una Banda Sonora monótona, una vida monótona. Donde sepa que hacer en cada situación, donde sepa cual es la situación y cuando se va a dar exactamente. ¡El azar es una mierda, es una historieta que alguien se monto para quitarse responsabilidades! Pues casi como las amonestaciones de instituto, las palmaditas en la espalda y las miraditas estupidas.

He estado pensando. ¿Y si para tener una pared me tengo que ir al Retiro, cogerme una caja de cartón y vivir a mi bola, que me perdería? ¿Una taza de cacao? ¿Una banda sonora? ¿Información sobre lo que me rodea? ¿La sensación de un verano terrorífico? ¿Un armario lleno de ropa? ¿Una Rolling Stone mensualmente? ¡Perdería esa montaña de Post-it. Esas miradas de autosuficiencia, si, esas que denotan hipotética sabiduría. ¡Mi vida, coméosla, tragadla y luego, devolvédmela, regurgitadla y limpiadla de materia liquida.
A ver si el cambio hace que sonría de vez en cuando.

¡Demos la vuelta al mundo sin movernos del sofa con reposabrazos!

miércoles, 13 de enero de 2010

Finding comfort in pain

Tears and Rain - James Blunt
(Por ser protagonista de tanta lagrima tonta, gracias)

Hoy, un día que no tendrá diferencia con el día de mañana o el domingo que viene, me ha dado por abrir el Jukebox de mi ordenador, me ha dado por abrir canción tras canción recuerdos olvidados, almacenados, con polvo, dormidos, incluso con alguna legaña que otra. Me ha dado por destapar horas de avión, horas de sueño interrumpido, horas con amigos, familia y demás. Me ha dado por coger el teléfono, marcar a gente que hace meses que no llamaba, me ha dado por sonreír, me ha dado por mirar mi armario y reír al ver ese jersey con retales recogidos del sobrante del tapizado del sofá. Me ha dado por llorar, pero llorar de verdad, llorar queriendo hacerlo, me ha dado por sentir que la música, por muy almacenada que la tengas en un desván, por muy repetida que este, sigue significando muchas cosas. Me ha dado por destapar mis libros de Ende, me ha dado por mirar esos marca paginas hechos a mano para el día del padre, señales que no fueron ni serán entregadas. Me ha dado por mirar cartas de campamento, me ha dado por comparar caligrafías, por comparar sentimientos, me ha dado por acercarme esas pequeñas cosas al pecho y abrazarlas mientras las lagrimas de ahora se juntaban con las de hace años al leer, "Que me sigo acordando de ti mama, que los mosquitos me comen, que Alejandro me ha robado la tartera, que le digas a la abuela que no me he caído en lo que llevo de viaje y que casi pierdo los calcetines cuando limpiamos la tienda"

Hoy, un día que no tendrá diferencia con el día de mañana o con el domingo que viene, me ha dado por ser feliz. Que dure.

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